Evolución

A finales de los ochenta, concretamente en 1988, Bodegas Valoria dio el salto definitivo para su expansión comercial y cimentar su imagen de calidad. Así, se trasladó a dos kilómetros de Logroño, en pleno Camino de Santiago, junto al Parque Natural de La Grajera y la Bodega Institucional de La Rioja.

Los tres pilares básicos para el crecimiento de Valoria a lo largo del tiempo han sido: una imagen atractiva, clásica y elegante, elaborar caldos de calidad, de las mejores uvas de La Rioja Alta, y su interesante relación calidad-precio.